Asperger Madrid:

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31/01/2019

Visión de una madre sobre la vida independiente



Soy Maria Jesús, la madre de Dani Navarro Samaniego, y socia desde los inicios de la Asociación Asperger Madrid.

Dani, junto con otros dos compañeros, Jero y Juanfran, tuvo la gran oportunidad de comenzar una experiencia piloto para el fomento de su autonomía personal a través de un proyecto impulsado desde la Asociación y llamado “piso lanzadera”: Se trataba de que unos jóvenes salieran de sus domicilios familiares y conviviesen juntos, apoyados por profesionales de la Asociación, para adquirir las habilidades necesarias y, también, para ser conscientes de la importancia de alcanzar una vida independiente, aún con apoyos (como por otro lado nos pasa a casi todos nosotros).

La mayoría de los participantes del proyecto ¡Ya viven fuera de nuestras casas!

Está claro que a todos aquéllos que somos padres y madres no tienen que explicarnos la inquietud, angustia, e, incluso, preocupación que nos causa el hecho de que nuestros hijos, que hasta ahora han estado viviendo con nosotros desde su nacimiento, un día se vayan a vivir fuera y de forma independiente. Lo que sucede con todos los hijos pero más aún, si cabe, tratándose de ellos. Pero no cabe duda que cuando este grupo de padres y madres tomamos esta decisión aceptando el ofrecimiento de la Asociación, lo hicimos sin duda pensando en su bienestar y en lo que sería mejor para ellos y, también, por qué no decirlo para nosotros pues, como no hemos de vivir eternamente, es claro que algún día ellos deberán volar y valerse lo mejor posible por sí solos. Y, cuando eso suceda, ¿no es lo suyo que ya estén lo mejor preparado posible?. ¿No es también mejor que las familias podamos seguir de cerca este proceso cuando aún tenemos la energía suficiente para poder ayudarles?.

El comienzo de esta experiencia,  como el de todos los demás proyectos que se han creado y puesto en marcha desde la Asociación, no ha estado exento de dificultades: hubo que elaborar un proyecto, buscar financiación, solicitar prestaciones públicas, encontrar un piso en una zona adecuada y amueblarlo, convencer a las familias de los participantes, contratar a los profesionales que les habrían de apoyar, hablar frecuentemente con las familias y con los protagonistas sobre la marcha del proyecto… Coordinar en suma todo lo necesario y, además, aprender todos juntos sobre la marcha.

El pasado 25 de enero de este año, en uno de los cafés de padres y madres, al que asistieron algunos de los que tienen otros hijos como los nuestros, tuvimos la oportunidad de comentar,  entre los allí presentes, la experiencia del proyecto en el que estamos embarcados y comprometidos. También estuvo Jero (usuario del proyecto) presente en esa reunión. Los padres y Jero explicamos nuestra experiencia, las emociones vividas, los sentimientos encontrados y tratamos de contestar a todos los interrogantes que se nos formularon.

Después de este tiempo de andadura del proyecto, fue sinceramente emocionante escuchar comentarios como los siguientes: “Llevabamos treinta años sir irnos de vacaciones y este mes de enero hemos podido salir una semana”, o “Nuestra hija Laura, que ahora ha vuelto provisionalmente a casa, después de su experiencia en el “piso lanzadera” cocina para todos”. O también: "Dani y Jero están aprendiendo a ser compañeros de piso". Y por parte de Jero fue muy satisfactorio escuchar que “estaba muy contento y que agradecía a la Asociación que le hubieran dado la oportunidad de iniciar este proyecto en el que quiere continuar”.

Está claro que, aún despacio, poco a poco, nuestros hijos están aprendiendo habilidades y, además, creo que son conscientes de la importancia que tiene para ellos, para su futuro personal, el haber salido de sus domicilios familiares, lo que sin duda eleva su autoestima, que es fundamental. Creo también que entienden que, a pesar de precisar apoyos, han emprendido el camino adecuado.

Como madre, soy consciente de que estoy haciendo lo que debo, lo mejor para mi hijo, y os puedo asegurar que todos los trabajos, esfuerzos y hasta sacrificios realizados, quedan compensados cuando ves que, vienen a casa a visitarnos, pero luego regresan a su casa ¡Hasta con naturalidad! ¿Quién lo hubiera dicho hace sólo unos cuantos meses?

Desde aquí quiero por tanto dar las gracias a la Asociación por crear y creer en este proyecto y por impulsarlo, y animaros a participar en el mismo y apoyarlo firmemente pues no hay que olvidar que a él están llamados muchos de nuestros hijos e hijas que ya están en la edad adecuada y, también, los que vienen por detrás pues pronto lo estarán.

Animar también a todos los miembros de la Asociación para que, lejos de ver este proyecto como algo lejano y que se agota con el paso de unos cuantos pioneros, tengan la confianza de apoyar un proyecto que sin duda es bueno para nuestros hijos e hijas y, también, para nosotros, las familias.

María Jesús Samaniego

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